viernes, 24 de noviembre de 2017

Apuntes desde Chihuahua:

Afuera la lluvia ruge una melodía deshabitada mientras nosotros, atrincherados aquí, escribimos tercamente sobre una literatura para pocos importante. Afuera la lluvia somete con su caída mansa porque adentro todo se escurre hacia ti, ya de madrugada el frío se instala en la sangre y yo, con tantos pedazos encima pienso en la palabra infinita de Inés Arredondo. Cerati y Echeverri Juntos, a una sola voz taladran estas ruinas que florecerán polvo cuando nadie detenga la ternura de los amantes caníbales que desconocen los límites de su propia dentadura. Me parece que los cuentos de Inés Arredondo están hechos con la entraña. La orfandad, la frustración, el dolor agudo y punzante, lo nítidamente cotidiano y un sinnúmero de elementos más embisten el pensamiento cabalgante que desea entrar en su ayuda pero nada, es ficción aunque parezca un mundo alternativo. Hasta ahora los cuentos que me han sacudido e incluso me permitieron sanar en alguna forma han sido: "Sombra entre sombras" y por supuesto "La sunamita" ¡Adoro que la literatura me hable de cerca y frontal! Esta mañana chihuahuense me recordó la entraña de "Oscura palabra", salí de la habitación pensando en Becerra y Tracy Chapman; en mi sentir acorralado, en el omelet de champiñones que tanto me gusta con jugo de tomate, zanahoria y limón: plato sin café entonces si, y en tu borboteante palabra que se enrosca frente a mi desparpajo. ¡El vuelo siempre a punto de zarpar en mis pies, rayos qué mañana tan bellamente lluviosa!


Por otro lado, los aforismos de Enrique Servín son pequeñas islas sobre lo humano, la política, el poder, lo colectivo vinculado con nuestro gran drama nacional, sí, me subyuga la forma en que sitúa cada verbo, cada coma o cada párrafo entero. Un lingüísta esmerado, además de encantador en la conversación y en el trato.

El amor nos expropia, nos desdibuja, nos obliga a una reinvención de nosotros mismos a la que no podemos acceder sino a través del desgarramiento. La recompensa es la irrupción deslumbrante del Otro, en el que paradójicamente nos reencontramos y volvemos a ser, más que nunca, nosotros mismos. Enrique Servín.

Adentro, the last resort de Eagles, diluye la brevedad.



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