viernes, 21 de julio de 2017

El libro vacío de Josefina Vicens

He tenido el placer-intranquilo de leer El libro vacío de la Peque Vicens, y apunto ambos términos porque he disfrutado su alcance estético de tesitura variada, no obstante me he reconocido en algunos de los padecimientos existenciales del narrador personaje de la diégesis: José García tiene 56 años y es un mediocre irredento para sí mismo, hace lo que le corresponde de acuerdo a la época que habita con cierto padecimiento: trabaja monótonamente por obligación, tiene una familia por él elegida sin embargo, momento y situación que de a ratos lo frustra, un lugar donde, como proveedor económico se sabe esperado y atendido con esmero por su esposa (quien dedica sus días al cuidado sumiso de sus dos hijos y del propio narrador), pero él, en lo íntimo, lo asume un lugar que le ha arrebatado tiempo valioso que pudo haber dedicado para sí mismo y su gran obsesión: la escritura. El acto creativo es planteado como el tema central de la novela, el deseo de escribir surge para darle significado a la existencia de José García, un hombre que mediante ella indaga sus adentros y nos escupe página a página su desgracia por sentirse "Atrapado sin salida" en su realidad diegética. Con frecuencia García tiene que desequilibrar la armonía interna de las personas que complementan su núcleo familiar mediante la palabra o actos patéticos que le permitan imponer a ese héroe que reconoce dentro suyo y que lucha todo el tiempo para hacerse notar, a costa incluso de minar desde adentro a las personas que lo aman, esa familia que también reconoce como su único asidero. El libro vacío es un texto universal que nos hermana como seres humanos ¿acaso existe alguien que no desee ser recordado o reconocido? ¿Alguien completamente realizado o feliz? Por otro lado, los cuadernos y el mismo acto creativo a José García le sirven para sacudirse la nada que lo habita y el desencanto de saberse minúsculo para sus propios compañeros diegéticos, hijos y esposa, claro que ese acto de mostrársenos tan franco respecto de sus cuitas no es en realidad como ellos lo perciben, es la perspectiva que él tiene de sí mismo, la forma vacía en que él se sabe ¿vivo?, por tanto, la forma en que cree que lo observan. Josefina Vicens como muchos otros escritores nos proyecta a un personaje como cualquiera de nosotros fuera de la ficción: cínico, frustrado, complaciente, insignificante, orgulloso, hipócrita, desagradecido, pobre económicamente, exigente consigo mismo, infiel, ufffaaa, un personaje como tantos que pueblan la vida. Reconozco algunos de mis deseos o limitaciones en los de José García, y además de lo ya mencionado, eso, convierte a la novela, para esta mirada, en un texto entrañable. En torno a la propuesta, 1, y para quienes tenemos alguna aspiración literaria,la voz narrativa va arrojando una serie de acotaciones que, comprendidas en su justa medida, pueden ser de utilidad al momento de enfrentarnos al acto creativo. 2, intuyo que la Peque tenía que escribir estas dos novelas El libro vacío (y Los años falsos), para visibilizar con maestría el estar siendo de lo masculino y lo femenino en la variedad de comportamiento que señala, el contexto ocupa en la diégesis un lugar también preponderante. Quedan invitados e invitadas al desasosiego de su aborde.